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Un robot submarino que atraviesa el Atlántico PDF Imprimir E-Mail
lunes, 29 de septiembre de 2008

Mide metro y medio, pesa alrededor de 56 kilos, “planea” en trazas ascendentes y descendentes y es de color amarillo. Se trata de un pequeño robot submarino oceanográfico que atraviesa todo el Océano Atlántico, desde Nueva Jersey a Vigo, de forma automática y sin tripulación. Es un proyecto americano calificado de ‘hito histórico’ para la Oceanografía y el control del clima marino en el que participan investigadores de la ULPGC.

imagen_submarino.jpg 

Se trata de la primera campaña transoceánica de uno de estos aparatos, llamados glider, utilizados habitualmente en investigaciones oceanográfícas costeras: la salinidad, la densidad del agua, las corrientes marinas, la temperatura… Pero, por primera vez, un proyecto de investigación de la Universidad de Rutger (Nueva Jersey) ha decidido que este pequeño submarino cruce el Atlántico de manera automática. Para ello coordina su travesía mediante satélites de comunicaciones y satélites de observación del océano, además de precisos modelos de circulación oceánica que faciliten la ruta hacia el oeste.

 

En Europa cuentan con la participación del Laboratorio de Puertos del Estado del Ministerio de Fomento, y con la empresa Qualita Instruments. Precisamente fue el laboratorio de Puertos del Estadoel que acudió a los investigadores de la ULPGC para contar con su apoyo en lo que a recogida de datos se refiere. “Nuestro grupo trabaja desde el año 1996 en la aplicación de los satélites a la oceanografía, y hemos colaborado en varias ocasiones con ellos en cálculos de corrientes, campos de temperatura marina, altura y predicción del oleaje, etcétera”, explica el profesor Antonio González Ramos, profesor titular de Ecología y responsable de la investigación en la estación de recepción de imágenes de satélite del Departamento de Biología de la ULPGC.

 

El objetivo de este proyecto es “llegar a Vigo” y comprobar si es posible que un pequeño glider cruce el Atlántico de forma automática y controlado “en casa” a través de los ordenadores de los investigadores. En el futuro, flotas de gliders submarinos surcarán los 5 océanos recogiendo datos de interés sobre el océano y sus fondos, calibrando con ello los datos que se transmiten a Tierra desde los distintos satélites. “Es un complemento ideal a los barcos oceanográficos, que hoy por hoy son muchísimo más costosos”. De hecho, el glider, bautizado en este proyecto como ‘Caballero Escarlata’, cuesta alrededor de 200.000 euros y la inversión que se ha debido realizar para que lleve a cabo su recorrido por el Atlántico asciende a 30.000 euros. Sin embargo, un barco oceanográfico cuesta unos 6.000 euros al día. El glider hace el mismo trabajo que un barco, de forma automática y controlada desde casa, sin tripulantes (observación en condiciones de mar dura) y por lo tanto sin riesgo alguno.

 

Trabajo en la ULPGC

Los investigadores de la ULPGC se centran en una parte del estudio: “Nuestra función consiste en suministrar en tiempo real, todos los datos de satélites recibidos y procesados en nuestra estación del edificio de Ciencias Básicas: campos de temperatura, campos de corriente superficial y las anomalías del nivel del mar en las ventanas geográficas que nos indica el Centro de Control de New Jersey”, destaca el profesor González. “El objetivo final es facilitar la ruta al glider mediante la ubicación de las “carreteras secundarias que llevan a Vigo” de la forma más rápida y segura”.

 

recorrido_submarino.jpgEl submarino inició su particular singladura el pasado 21 de mayo y tiene previsto llegar a Vigo a mediados de noviembre, aunque los investigadores preparan una parada técnica en la Isla de Flores (Azores) con el objeto de cargar la batería para que prosiga su camino hasta las costas gallegas. Actualmente lleva 4 meses completos en el agua, y lleva recorrido más de 5.000 kilómetros, lo que ya supone un récord histórico de distancia recorrida por estos robots.

 

Durante su itinerario, el ‘Caballero Escarlata’ se sumerge desde los 5 metros y hasta los 90 de profundidad, y se desplaza planeando para ascender y descender. Cada seis horas asciende casi a la superficie, y desde esa posición realiza una comunicación vía satélite con el centro de control americano para volcar sus datos y recibir instrucciones de dirección y mantenimiento en la que debe seguir navegando. Tras cinco meses de navegación, el proyecto está resultando todo un éxito, del que es partícipe la ULPGC.

 
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